Nuestra historia

Esto no lo montó una empresa. Lo montó una familia.

Autocaravanas Mondo no fue un plan. Fue una consecuencia.

Mis padres llevan toda la vida yéndose de camping. Cuando empezaron, era lo único que se podían permitir. Pero entre tú y yo, creo que ni aunque hubieran podido pagar un hotel lo habrían cambiado por aquello.

Con los años llegó una caravana. Con esa hicimos Europa, España entera… y aún la conservamos. No porque sea una joya (de hecho, está vieja de narices), sino porque en esa caravana aprendimos lo que significa viajar a tu aire.

Nuestra familia en camping

Más adelante nos liamos a montar una camper nosotros mismos. Horas, tornillos, discusiones, risas… y muchas ganas. Y de ahí, poco a poco, nació la idea de alquilar autocaravanas.

Llegamos a tener hasta 5 vehículos. Y no porque no funcionara, al contrario: funcionó tan bien que no podíamos con ello. Esto siempre ha sido un proyecto familiar, algo que gestionamos entre todos: mis padres, mi chica y yo. Así que decidimos quedarnos con una sola autocaravana. Una. Pero bien hecha.

Con todo lo que nos gustaría tener si fuéramos nosotros los que saliéramos de ruta. Porque, de alguna manera, lo somos.

No tenemos oficinas, ni comerciales, ni centralitas.

Y los que estamos, nos volcamos. Porque cada familia, pareja o grupo de amigos que alquila con nosotros está confiando lo más valioso que tiene: sus vacaciones. Y eso, al menos para nosotros, no es poca cosa.